Desde una cubierta para un gigante de la banca hasta un tramo de autovía por la que los coches pasan casi sin notar que todo pudo ser diferente.

Cuando cada proyecto es un reto

Desde una cubierta para un gigante de la banca hasta un tramo de autovía por la que los coches pasan casi sin notar que todo pudo ser diferente.

Hace unos días, en una conversación entre compañeros del grupo Projar, dado que se acerca el final del año, reflexionábamos acerca de los proyectos que hemos afrontado en los últimos meses. Yo soy Jefe de Obra en Paimed, formo parte de la oficina técnica de Projar Group, y a lo largo de un año me pongo al frente de muchos proyectos.

A mí uno de los proyectos que me ha resultado más apasionante este año es una cubierta ajardinada en la sede del Banco Santander en Lisboa. El diseño de la cubierta, o las cubiertas, era elegante y diferente. Por otro lado, pasar algunos días trabajando en tan bonita ciudad es una de las ventajas de mi trabajo.

En Tottabank, obra que llevamos a cabo bajo petición de la constructora Ferrovial, el arquitecto había diseñado un exclusivo conjunto de cubiertas vegetales intensivas disponibles para el disfrute de las personas. Su particularidad era que estaba compuesta por caballones de tierra que luego había que plantar.

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Para formar los caballones, que se alzaban varios centímetros, decidimos colocar geoceldas con arlita, así reducíamos el peso. No hay que olvidar que cuando estás encima de un edificio, no te sirve lo que harías en un jardín a nivel de suelo. Hay que buscar materiales alternativos sin que afecte al diseño de la cubierta. En este caso las geoceldas son una herramienta para confinación de áridos muy ligera y flexible. La arlita es un árido ampliamente utilizado para el relleno o la formación de pendientes en jardinería.

Cuando se construye una cubierta ajardinada, lo primero es comprobar la impermeabilización de la cubierta con una prueba de estanqueidad.

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Prueba de estanqueidad para cubierta ajardinada

Después instalamos las capas de la cubierta: la capa protectora, lámina drenante, capa filtrante y por último el sustrato.

Capas de una cubierta ajardinada

Capas de una cubierta ajardinada

En una cubierta ajardinada una de las claves es el sustrato. Puede parecer que no es determinante, pero, ¿qué ocurriría si no fuera el idóneo? ¿Imaginas sustituir todo el sustrato de la azotea de un edificio en funcionamiento? ¿Y si se colmata y se encharca? El sobrepeso no conviene en un tejado. Además, las plantas deben sobrevivir en un entorno de lo más hostil: gran exposición a temperaturas extremas, viento, sol y lluvia. Es fundamental elegir adecuadamente el sustrato y la vegetación.

Instalando geoceldas para formación de caballones en una cubierta

Instalando geoceldas para formación de caballones en una cubierta

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Caballones de sustrato en cubierta ecológica

En este caso, a continuación debimos formar los caballones y rellenarlos de arlita, para después cubrirlos con sustrato.

Por último, se instala la plantación y en este caso se cubre el sustrato con malla antihierbas y pizarra. Ahora solo hay que dejar crecer la vegetación y lograr ese efecto de “usado”, tan positivo en las cubiertas ajardinadas.

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