Eso parece. De pronto, nos preocupamos enormemente del problema de la contaminación, sobre todo cuando nos ponen límites a nuestras comodidades.

¿Se asfixian realmente las ciudades españolas?

De pronto, nos preocupamos enormemente del problema de la contaminación, sobre todo cuando nos ponen límites a nuestras comodidades.

En este artículo de El País, del que hemos “re-versionado” el titular, analizan la problemática de la flota de vehículos en las ciudades, y su uso. Efectivamente, usamos en exceso el coche, un coche que en 6 de cada 10 casos es el más contaminante de todos.

Nosotros no vamos a analizar mejor que tan consolidado medio es la principal causa de la polución. Lo que sí podemos hacer desde este blog es proponer ideas para construir mejor las ciudades, o adaptarlas a un escenario en que la contaminación no solo afecta a nuestro futuro inmediato, sino que ya es causante de problemas en la salud de las personas.

Existen las llamadas infraestructuras verdes, que básicamente son soluciones estructurales funcionales que integran vegetación y elementos naturales a los núcleos urbanos o interurbanos. Un ejemplo de infraestructura verde es uno de los sistemas que el grupo Projar ha desarrollado en los últimos años, las fitodepuradoras de aguas residuales. Para depurar el agua residual pueden utilizarse sistemas tradicionales consistentes en maquinaria para tratar los vertidos de agua o bien pueden instalarse depuradoras que funcionan con plantas. Estas últimas necesitan mucha menos energía para funcionar, en algunos casos, no necesitan energía. El agua residual se vierte en unas balsas con plantas, permanece allí un tiempo determinado en el que éstas desarrollan su función físico-química depuradora, y posteriormente se vierte al medio con las condiciones exigidas por la ley. Este sistema solo necesitará energía para bombear el agua hacia las balsas y posteriormente para verterla al medio. Sin embargo, en algunos casos, puede instalarse en zonas con pendiente, aprovechando la gravedad para desplazar el agua.

Las cubiertas ajardinadas son otro elemento que venimos defendiendo para reducir el consumo energético en los edificios. Por su parte, además, contribuyen a purificar el aire, y por tanto, si fueran una solución extendida en las ciudades, la suma de la superficie verde que supondría, contribuiría a reducir los niveles de CO2 del aire.

Hace unos días en este post destacábamos este proyecto que se ha llevado a cabo en Seattle. Se trata de una línea ajardinada paralela a las aceras para contribuir a la reducción de la contaminación del agua de escorrentía. Es una solución que, a la vez que sirve para mejorar la calidad del agua de ríos y lagos, aumenta la superficie verde en la ciudad.

Si en urbanismo se empieza a trabajar para aumentar la superficie verde de las ciudades, a la vez que fomentamos el uso de medios de transporte más limpios, ¿no podríamos tener un aire más limpio? ¿No creéis que la contaminación debe ser abordada desde una óptica global en la que se integren diferentes soluciones, tanto para evitar como para mitigar los efectos de la vida desarrollada?

En nuestra modesta opinión, hay diferentes ideas que pueden ponerse en marcha:

  • Ajardinamiento de azoteas, como norma y no como excepción.
  • Sistemas de depuración de aguas alternativos.
  • Huertos urbanos que acerquen la agricultura a las ciudades.
  • Aumento de la densidad de árboles.
  • Regular el uso de vehículos, fomentar el uso de transportes públicos o el coche compartido.
  • Fomentar la sustitución de vehículos por otros menos contaminantes.
  • Habilitar redes seguras de carril bici en las ciudades.

Por supuesto, es una cuestión de concienciación y exigencia ciudadana. Pasamos por un momento de apuro económico, en el que ciertas inversiones se posponen. Sin embargo, el orden de prioridades para la inversión pasa por la prioridad que tenemos los ciudadanos para nuestras vidas. La salud es una prioridad para nosotros, y muestra de ello es que el sistema sanitario centra la atención de muchas páginas de prensa y parte de las promesas políticas. Sin embargo, aún no percibimos la contaminación como un problema grave en nuestra salud. En el momento en el que seamos conscientes de que la polución causa problemas graves para las personas y cuando veamos una relación directa entre cuidar el medio ambiente y tener más calidad de vida, entonces esto pasará al grupo de prioridades de la vida civil.

¿Pero por qué no tratar el tema? Entre todos vamos creando la conciencia colectiva, entre todos podemos ir cambiando la forma de pensar. Y quien sabe…quizás en pocos años hayamos conseguido contaminar menos y mitigar ciertos efectos de nuestra vida urbanita.