Son numerosos los casos que en la industria pueden encontrarse en los que, siendo viable técnicamente la reutilización de aguas, no se lleva a cabo por distintos motivos.

Reutilización de aguas: una cuestión en el ciclo integral del agua que no siempre se aborda

Son numerosos los casos que en la industria pueden encontrarse en los que, siendo viable técnicamente la reutilización de aguas, no se lleva a cabo por distintos motivos.

Es objeto de este post, el indagar en el porqué de tal situación.

En España, desde Diciembre del año 2007, existe un Régimen Jurídico establecido por el Real Decreto 1620/07 que regula la posibilidad de reutilizar el agua. Fija, según el uso para el que se vaya a destinar el agua regenerada (riego, procesos industriales,…), unos valores límite de parámetros físico-químicos y microbiológicos y una frecuencia analítica a llevar a cabo por laboratorio homologado externo a la industria.

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Básicamente, se trata de cumplir con los parámetros de vertido a Dominio Público Hidráulico/Marítimo Terrestre pero añadiendo una desinfección que controle la posible transmisión de patógenos al ser humano por el uso de dicha agua.

Destaca en Artículo 4.4.a, en el que se prohíbe el reúso de agua para consumo humano, salvo casos de catástrofe en los que la autoridad sanitaria fijaría los niveles de calidad para este caso.

Existe tecnología de sobra contrastada para, a partir de cualquier tipo de agua, obtener “agua a la carta”. Algo parecido se hace ya con el vino para el mercado árabe, en el que tras hacerlo pasar por unas membranas, se “de-construye”, se elimina el alcohol, y se vuelven a añadir los componentes del vino que se esté tratando. Vamos, algo así como elaborar hamburguesas sintéticas de laboratorio en base a proteínas sintetizadas….

Podríamos escribir mucho sobre alimentos transgénicos, organismos modificados genéticamente, clonación, órganos sintéticos, etc…. Pero es del agua sobre lo que estamos hablando, y lo que es seguro, es que desde que se formó el globo terráqueo y apareció el agua, no ha entrado ni salido más agua de la que tiene. Ha cambiado de estado, de color, de composición,… eso sí, pero básicamente estamos bebiendo el mismo agua que bebían los dinosaurios. Y esto es una verdad demoledora.

A partir de aquí entran factores económicos, sociales, culturales, legales, etc que son los que hacen al Industrial decidir o no por la reutilización de aguas en su Industria.

Nuestra experiencia nos dice que el factor clave es el coste por metro cúbico del agua y su disponibilidad lo que hace al Industrial plantearse invertir en sistemas de reutilización de agua.

En España estamos pagando de media entre 0,8 y 1,2 €/m3, alcanzando en algunas zonas del Levante precios de hasta 3,5 €/m3, lejos de los 6 €/m3 que se llegan a pagar en países nórdicos, teniendo disponibilidad de sobra de este preciado elemento.

El resumen es que aparentemente estamos en pleno cambio de paradigma, forzado por la escasez periódica de agua (sequías cíclicas), por el déficit tarifario y por el empeoramiento de la calidad del agua subterránea debido a la sobre-explotación junto con vertidos incontrolados y fertilizaciones agrícolas incontroladas.

El agua está subiendo de precio, y todo apunta a que va a seguir haciéndolo. Es nuestra obligación como profesionales del agua, el brindar soluciones garantizadas económicamente viables a la Industria, así como asesorar al Gobierno de turno sobre la situación real que se vive en el día a día acerca de la gestión del agua en la “calle”, para evitar situaciones de captaciones ilegales, dilución de vertidos con agua potable, vaciados de depósitos con vertidos tóxicos en época de lluvias, muestreos de auto-control falseados, conexiones ilegales a colectores municipales, etc, etc, etc… situaciones que por desgracia se ven con demasiada frecuencia y en el que no siempre el culpable es el Industrial.

Para tener conciencia, decía alguien, hay que tener las necesidades básicas cubiertas. Para tener además conciencia medioambiental, además la empresa tiene que funcionar con solvencia, y lamentablemente para nuestro querido planeta es una realidad aplastante.

Con todo, son cada vez más las empresas que apuestan por sistemas que les permitan producir normalmente sin tener la dependencia del suministro externo de agua. Ahora sólo cabe esperar que no ocurra como ha pasado con las Energías Renovables, en los que por pretender ser eficiente en el consumo externo de energía toca pagar peaje. Estaremos atentos.